La serie Ascenso nació de una discusión. Alguien me dijo en el taller que los chakras eran un tema "muy visto". Y quizás tenga razón: mandalas, colores arcoíris, siluetas meditando. Todo eso ya se pintó mil veces. Pero lo que nadie había pintado era lo que yo sentía cuando pensaba en cada centro: no una ilustración de una idea, sino el gesto físico que la idea produce en el cuerpo.
Sin boceto. Esa es la regla.
Trabajo sobre panel de 30×30 centímetros, óleo al óleo, y me impongo una restricción: no hay dibujo previo. El panel empieza con un color base y de ahí en más es conversación entre la mano y la superficie.
El corazón no arranca siendo un corazón. Arranca siendo una mancha roja donde la mano late. Recién a los quince minutos aparece la forma — o no aparece, y entonces esa sesión se termina y el panel espera. Hay paneles que tuvieron tres arranques. Otros salieron en una sola sentada, como si ya estuvieran adentro del panel y yo solo los hubiera destapado.
Pintar sin boceto es aceptar que el cuadro sabe algo que vos todavía no sabés.
Qué busco en cada panel
No busco que el espectador "crea" en los chakras. Soy sociólogo: sé perfectamente que son un mapa simbólico, no un órgano. Lo que busco es otra cosa — que el cuerpo de quien mira reconozca algo. Una tensión en la garganta frente a Garganta. Un calor en el pecho frente a Corazón.
Por eso los títulos son anatómicos y no místicos: Raíz, Sacro, Plexo, Corazón, Garganta, Tercer Ojo, Corona. Son las siete estaciones de un ascenso que cualquiera puede recorrer, sin credencial ninguna.
El video: el cuadro mientras pasa
De cada panel filmé el proceso completo — la sesión entera condensada en un minuto. No es contenido: es prueba de que el gesto existió. Acá está el corazón naciendo:
Ver el proceso de Ascenso: Corazón →
Y acá, la raíz — la primera, la que sostiene todas las demás:
Ver el proceso de Ascenso: Raíz →
Los siete procesos están en mi canal, uno por panel.
Originales y réplicas: la misma lógica del aura
Cada panel de Ascenso tiene su original único (30×30, óleo sobre panel) y réplicas numeradas con certificado y QR verificable. No es una contradicción con lo que escribí sobre el aura de Benjamin — es exactamente esa idea aplicada: la réplica existe para que el original se entienda mejor frente a su copia.
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